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Cuando uno pretende traducir en palabras un sentimiento que supera el común de todos los sentimientos  se ve enfrentado a que las palabras que suele usar resulten obsoletas o no sean tan pertinentes como uno quisiera. Justo estoy tratando de explicarle a Fernando que como llorar, cuando una emoción supera la contención normal de mi cuerpo, necesito sacarla de adentro por la punta de mis dedos y que seguramente esto que escriba tendrá solo la catártica función de decantar y ya se verá por donde tome rumbo. Como los barcos que se lanzan al rio con el único destino de flotar un poco y en la ingravidez poder soltar su energía contenida.

Así las cosas, supongo que estoy lanzándome a este rio de palabras en busca de desagregar todo ese sinnúmero de sentimientos encontrados producidos por la partida, para mi gusto intempestiva, de un hombre que considero ejemplo de júbilo. Si tuviera que buscar una palabra para empezar a hablar de Rubén Morón, siempre pensaría en la palabra alegría, después en cumbia, después en futbol, después  en alguna intrincada teoría económica  de esas que el fabricaba mientras tomaba mate en la mueblaría sobre esos temas fundamentales  que son una sencilla banalidad para el resto de los seres. Tengo la sensación de que Ruben sería ese hombre que me hubiera gustado escuchar con más años encima, seguro que seguiría bailando en las kermeses sanpedrinas, preocupado por nimiedades a las que les daba una importancia casi internacional, rodeado de niños como él y de viejos como él y de jóvenes como él ,porque nunca conocí un hombre tan ductil que fuera capaz de hacer sentir cómodo a su nieto de 14 años como para que recibiera de él continuas visitas cuando los chicos de su edad sólo quieren acompañarse justamente de otros chicos de su edad, como a los muchachos treintañeros que pasaban siempre a visitarlo, o para quienes tenía siempre la promesa de un mate o una cerveza excusadora de su visita siempre bien recibida, o ablandar la fortaleza de un viejo como su vecino, un hombre tradicional y lograr conquistar su amistad  tan entrañablemente como para que en su lecho final rompiera en llanto siendo de esos viejos que son muy machos como para llorar. Sólo un hombre tan sencillamente bueno podría conquistar la ternura de una mujer que lo amó para toda la vida y le entrego la frescura juvenil de sus mejores años y la fecundidad de su historia en cuatro hijos y luego en la serenidad de su madurez recibir el calmo amor de otra gran mujer que se convirtió en su compañera y amiga fiel hasta el último segundo y lograr que juntas lo

despidieran en la tumba con una dignidad que sobrecoge. Llegar a ser un hombre así se amasa en el trabajo de una vida diaria aderezada con la alegría, con la compañía inefable de sus hijos y los amigos de sus hijos que adopto siempre como si fueran propios y los lleno de tanto amor que ya cuarentones y con nietos fueran a despedirlo a su última morada con lagrimas en los ojos como si despidieran a un padre.  Me quedo con la sensación de que lograr el equilibrio de la verdadera amistad es muy complicado, sobre todo cuando se ve a diario el miedo que se tiene a entregarse sinceramente y es una hermosa enseñanza ver como desde la sencillez de su vida cultivó tanto y tan variados amigos… creo que Ruben tenía tan desarrollada la capacidad de darse a los demás  que le era particularmente fácil adaptarse a cada persona que lo conocía y le salía bien jugar futbol con los chicos, tomar mate con los viejos, sentarse a hablar de cumbia con la colombiana y  de política su hijo y luego verlo sandungueandose con un tema de los Palmeras con su particular estilo, porque él no bailaba, el veneraba con amor la música que fue su eterna compañera.  Conocedor, apasionado de los ritmos, perseguidor de títulos de canciones, siempre ávido, siempre con ganas de conocer…. Con su eterno niño interior siempre alborotadol.

Me quedo con el mejor recuerdo del viejo Morón, y con ganas de más…porque él siempre me dejó con ganas de más…me quedo con la nostalgia de no haberlo disfrutado más tiempo, de no haber bailado más con el gran danzador, de no haber cantado otro tango juntos , de no haberle podido contarle más de Colombia, de no haber disfrutado más sus tiempos y sus chistes y sus historias; de no haber desentrañado juntos una de sus tantas teorías económicas de ocasión y de no haber trasnochado un poco mas oyéndole contar sus patrañas de viejo y a su vez no haber contemplado juntos alguna que otra melodía de mi tierra, esas que le gustaban tanto… seguramente le hubiera encantado conocer el Caribe, bailar con alguna negrita colombiana y conocer Cartagena o ver el mar de los siete colores…yo me quede con ganas de que algún hijo mío disfrutara un abuelo como él, porque era de esos abuelos que uno quiere para sus hijos, de esos con no se avergüenzan de jugar y ser niños con los nietos de esos que son siempre felices y tercos y dan y dan y dan y siempre dan…que dan todo y lo que dan nunca alcanza para toda la vida.

Me quedaron pendientes muchas cosas viejo Morón, me siento en déficit por no disfrutarte un poco más ….solo un poco más….por ejemplo el resto de la vida.


Paz  en tu tumba y una eterna carcajada de alegría…Debería despedirte cantando aunque por ahora solo me salen lagrimas.

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Nació en Soplaviento, Bolívar, en el año de 1916, en el hogar de Pedro Sarmiento y Justina Avila, que procrearon doce hijos, nueve mujeres y tres varones, de los cuales Clímaco fue el segundo.El clarinete, lo aprendió con maestría gracias a las enseñanzas que recibió de su padre y del maestro alemán Vickmer. En la época del cine mudo, fue contratado en Cartagena, para hacer el fondo musical a las películas con su clarinete. Al amenizar una de esas cintas mudas, El hombre de las tres caras, vio en primera fila a una hermosa joven llorando y esto le inspiró su obra Tus lágrimas.

Cuando Daniel Santos grabó con Pedro laza y sus Pelayeros, los arreglos musicales estuvieron a cargo de Clímaco Sarmiento. En 1959, fundó su propia orquesta y fungió como instructor de música. Después de una larga y fructífera carrera musical, se estableció en el barrio San Fernando, al suroriente de Cartagena, con su esposa de entonces, Cristina Vega y sus hijos. En 1984 recibió un multitudinario homenaje en Soplaviento, pueblo que lo quería como su más dilecto hijo.

Un día dijo a su familia que iría a visitar a unos amigos. Al día siguiente, 1º de febrero de 1986, en un matorral del barrio Las Gaviotas, fue hallado su cuerpo sin vida, que fue reconocido por el director de una Banda de músicos de la ciudad.

Caiman y gallinazo

Ya llego Julio Moreno

al pueblo de Soplaviento

Y puso en conocimiento

que tío caimán está enfermo

Los gallinazos se alegran

Y le ponen el sancocho

Cuando ven aquel custodio

que lleva la ropa negra


Coro

Golero, tio caimán ta`enfermo

Golero y quizá se ha muerto (BIS)

Ya Tomasito llego

Al pueblito de Mandoyo

Golero poné el velorio

que tío caimán se murió


Los gallinazos enfilan

comienza la procesión

y todo el mundo encamina

para comerse el baquetón.

Coro

Golero, tio caimán ta`enfermo

Golero y quizá se ha muerto (BIS)


Golero se eleva al cielo

tocando en un son de guerra

luego desciende a la tierra

a visitar al caimanero

Coro

La carne se queda,

Para mi es el cuero (BIS)


Tio caimán está enfermo

Goloreo! Golero! Y quizá se muera

Aquí una cercana versión….

MARITZA R


20 De Julio:

Día de La Independencia Colombiana – Día del Amigo en Argentina


“Pueblo indolente: cuan diversa sería vuestra suerte si conocieseis el precio de la libertad. Ved que aunque mujer y joven me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes mas. No olvidéis este ejemplo. Pueblo miserable, yo os compadezco, algún día tendréis más dignidad”.

Un oficial al pie del banquillo le ofreció un vaso de vino. “No lo tomo”, dijo, “Menos de un tirano”.

Gregoria Policarpa Salavarrieta

Fusilada el 14 de noviembre de 1817, en compañía de su novio el capitán Alejo Sabarain

El grito siempre ha sido signo de que algo queremos o nos sucede…el grito de gol, el grito de dolor, el grito del parto, el grito de júbilo, el grito de impotencia y por supuesto el grito de independencia…hoy 20 de julio para Argentina, país que me alberga, se celebra el día del Amigo; para los colombianos tiene otro sabor, pues hoy conmemoramos nuestro grito independentista. Grito que se ha ido volviendo cada vez más silencioso, ahogado en la suma de inconsistencias y vergüenzas que cada vez nos hace sentirnos menos hijos de la Gran Colombia.

Me preguntaba ayer, mientras amasaba una torta para celebrar el día del amigo, fecha que en mi estado emocional me parece más loable de festejar que el de la correspondiente a mi patria, si el fragor y la pasión por la patria se quedo enredada en los lejanos capítulos de “Revivamos nuestra historia”, serie televisiva colombiana en donde pretendían enseñarnos un poco de historia  por allá por los 80`s  – que por cierto no se encuentran en Youtube – espacio libre, precisamente porque esta resguardada por los derechos reservados que nos aleja de sus capítulos , como si la historia de Colombia fuera de uso exclusivo o como  si la vergüenza de seguir descubriéndonos como la eterna patria boba posterior al cabildo abierto nos invitara mejor a dejarla en el olvido.

Nuestra patria hoy a lejanas leguas de 1810 sigue siendo la pequeña patria boba de aquellos tiempos, donde los novísimos políticos sin experiencia intentaban una libertad que aún les era esquiva y demasiado inaccesible y donde la unidad y el principio de libertad y democracia les quedo grande.

Le debemos desde este 2010 una eterna disculpa a patriotas como Caldas, como Camilo Torres, o a los cientos de soldados de la patria, campesinos patialsuelo que atravesaron el pantano de Vargas caminando, cubiertos por la amorosa ruana pero muertos de frio, o a las mujeres de ovarios descomunales que se jugaron su delicadeza femenina en pos de la libertad: Ñapangas, verduleras, chicheras  y jovencitas apasionadas que con la leche de su teta infinita amamantaron la patria, cualquier pequeña Salavarrieta, cualquier Antonia Diaz o Justa Estepa o Antonia Santos o Anselma Leyton, o indígenas anónimas que entregaron el fruto de su vientre  y sus entrañas la Cacica Gaitana , Zulia, Fresia.. o las tantas comuneras  que marcharon frente a los ejércitos con la tenacidad que da la convicción…una  Teresa Olaya, una Viviana Talero, una Carlota Armero…y miles de muchachas que ofrendaron valor y juventud a esta causa como Matilde Guevara que a sus tristes  trece años fue horrorosamente azotada por decir que era patriota y por haber nacido en América fue desterrada. Todas nos increpan con su grito de independencia que resuena  por todos los rincones de nuestra América y que nos ensordece con su estallido. Grito que nos viene quedando grande desde hace dos siglos y del que todavía no podemos hacer eco… Adeudamos a miles de mujeres y hombres que pusieron su vida para que hoy conmemoremos el grito de independencia.

Hoy aquí, de pie frente a la historia que golpea mi rostro,  invoco por el valor del que adolecemos para lanzar ese grito que nos aleje de la vergonzosa cercanía de países depredadores que nos usan como su cagadero y lamento profundamente la distancia que hemos puesto entre los antiguos países amigos que otrora fuimos uno solo y que luchan incansablemente por defender su soberanía, su identidad y su tradición.

Por eso con la bandera a media asta y cinta negra, con el luto que corresponde a mi pesar, izo en la distancia mi pabellón nacional y deseo a todos: Feliz día del amigo! Hasta que pueda ser eco y conmemorar con un poco más de orgullo el grito de independencia de Colombia.

En Recuerdo de Las damas de la libertad…


GREGORIA POLICARPA SALVARRIETA RÍOS: Guaduas, 26 de enero de 1796. Virtuosa y digna heroína de la Independencia. “Joven, bonita, pobre, viva e inteligente”. Marchó desde la capilla del Colegio del Rosario hasta el suplicio, cuyo cadalso estaba levantando en la Plaza Mayor. Vestía de camisón y mantilla azul. Fusilada el 14 de noviembre de 1817, a las 10 de la mañana, en compañía de su novio el capitán Alejo Sabarain. Seis balas atravesaron su hermoso cuerpo y nueve vidas más fueron segadas ese mismo día en su compañía. Fue sepultada a petición de sus dos hermanos sacerdotes, José Ignacio y José María bajo en el altar mayor de la Iglesia de San Agustín.

JUSTA ESTEPA: fusilada el 16 de enero de 1817.

ANSELMA LEYTON: de Lérida. Fusilada el 17 de enero de 1817.

CACICA GAITANA: el español Pedro de Añasco hizo inmolar quemando vivo al hijo de la Gaitana delante de la madre. La Gaitana destrozada por el dolor y la ferocidad de Añasco, reunió más de seis mil indígenas e hizo prisionero a Añazco tratándolo con gran crueldad e insensibilidad.

ZULIA: Bella, valerosa cacica de sangre real y altiva. Luchó contra los españoles con valor y heroísmo. Francisco de Paula Santander, su biznieto fue uno de los grandes forjadores de la Patria.

FRESIA: Princesa india, con sus huestes indígenas enfrentó con ferocidad desbordante los aguerridos soldados españoles.

Indígenas anónimas que se sacrificaron al arrojarse sobre agudas estancas para eludir la servidumbre de los conquistadores y otras, que se lanzaron desde altas rocas de Muzo, para morir antes de ser esclavas del déspota. Nos dejaron la enseñanza del heroísmo.

TERESA OLAYA: defendió la causa de los Comuneros, organizó un ejército y marcho frente al él en Neiva.

MATILDE GUEVARA: Niña de trece años, horrorosamente azotada por decir que era patriota, por haber nacido en América fue desterrada.

RAMONA ALVARÁN: natural de Cúcuta, fusilada el 13 de febrero de 1813.

ROSAURA VELEZ DE PEÑA: de Tumaco, fusilada en enero de 1814.

MANUELA BELTRÁN: “Misionera del movimiento de los comuneros de 1871” “Heraldo femenino de la Libertad”. Nacida en el Socorro. En la plenitud de una sana y cuajada lozanía, fue la primera mujer en la tierra colombiana que se atrevió a romper el símbolo de la dominación española en América. Alta y esbelta, su larga trenza negra le caía desde los hombros sobre el pecho. La boca de labios gruesos y sensuales, lucía un rancio gesto de altivez. Blanca la tez de suave tinte aperlado con el contacto del sol y el viento del templado clima socorrano.

PRESENTACIÒN BUENAHORA: natural de Pore, fusilada el 28 de Junio de 1816.

SIMONA DUQUE DE ALZATE: de Marinilla, entregó cinco de sus hijos a la Patria. Rechazó una pensión de $16 anuales para que no faltara esa suma a la República.

JUANA RAMÌREZ: fusilada en marzo de 1816.

MAGDALENA ORTEGA DE NARIÑO: robados sus bienes por los españoles, murió en la miseria.

ROSA ZÁRATE DE PEÑA: fusilada y decapitada el 17 de julio de 1813 en Tumaco.

AGUSTINA FERRO: fusilada el 20 de mayo de 1820.

DOLORES TORRALBA, RAFAELA RANGEL: fusiladas por suministrar agua a los heridos.

BIBIANA TALERO: de Zipaquirà, fusilada el 21 de noviembre de 1817, en Chocontá.

EULALIA BUROZ DE CAMBERLAINE: despedazada a sablazos el 7 de abril de 1814.

CARLOTA ARMERO: fusilada el 28 de mayo de 1816.

MANUELA SAENZ DE SANTAMARÍA: dama aristocrática. Murió en la miseria por amor a la libertad.

MARÍA DEL CARMEN Y BALBINA ULLOA: Fusiladas el 13 de abril de 1814.

DOMITILA SARASTI: fusilada el 11 de diciembre de 1812.

TERESA IZQUIERDO: fusilada el 24 de julio de 1819.

MANUELA Y JUANA ESCOBAR: lanceadas vilmente el 10 de julio de 1819.

FAUSTA GARCÌA: Ofrendó sus hijos a la patria.

MARIA ANTONIA SANTOS PLATA: fusilada el 28 de junio de 1819. Heroína de gran ascendencia política y social de la provincia del Socorro. Nació en Pichote, Santander, el 11 de abril de 1782. Apotegma patriótico profético que pronunció en el patíbulo: “Antes de terminar este año, el suelo granadino estará libre de los que lo tiranizan vilipendiando la virtud y el mérito”.

JOAQUINA AROCA: fusilada en Purificación el 5 de septiembre de 1816.

MARÍA DEL ROSARIO DEVIA: de Natagaima, fusilada el 16 de septiembre de 1817.

CANDELARIA FORERO: de Machetá, fusilada el 26 de noviembre de 1817.

AGUSTINA MEJÍA: de Charalá, fusilada el 8 de septiembre de 1816.

DOLORES SALAS: de Neiva, fusilada el 14 de Septiembre de 1817. Salió en medio de los demás presos, sus compañeros. Iba en comisión de zaraza azul, mantilla de paño azul y sombrero cubano”.

LUISA TRILLERAS: de Natagaima, fusilada el 18 de septiembre de 1817.

DOMINGA BURBANO: de Pasto, fusilada el 13 de diciembre de 1812.

MARTHA TELLO: de Neiva, fusilada el 12 de noviembre de 1817.

REMIGIA CUESTAS: de Tiribitó, fusilada en 2 de diciembre de 1817.

SALOMÉ BUITRAGO: fusilada el 3 de diciembre de 1817.

EVANGELINA DÍAZ: fusilada a los 22 años, el 19 de agosto de 1818.

ANTONIA MORENO: de Neiva, fusilada el 19 de septiembre de 1817.

MERCEDES LOAIZA: de Villavieja, Huila, fusilada el 16 de septiembre de 1817.

INÉS OSUNA: de Bogotá, confinada y sacrificada el 6 de septiembre de 1817.

IGNACIA MEDINA: de Garagoa, fusilada el 9 de diciembre de 1817.

MANUELA USCÁTEGUI: fusilada el 20 de diciembre de 1818.

ROSAURA RIVERA: fusilada en Neiva el 26 de noviembre de 1816.

Maritza Rodriguez

Docente Licenciada en Lingüística y Literatura.

Amplio conocimiento en procesos de investigación y competencias propias del lenguaje:

* Comprensión y producción de texto

* Tratamiento de contenido (revisión y corrección ortográfica y de estilo, edición, lectura y redacción)

*Reorganización de nivel (estructura tipográfica)

*Adecuación semántica y corrección estilística (aporte al diseño inédito y edición final)

*Clases particulares lenguaje, literatura, comprensión y producción textual, corrección de estilo, análisis de texto, cuento, novela, ensayo, crónica, elaboración de artículos.


Excelente método – comprobados resultados

Seguimiento Presencial/online

Domicilio. Individual y grupos

Preguntar no molesta!!!

Maritza Rodríguez Martín
azul_corazon_azul@hotmail.com
Buenos Aires, Argentina

Hay cosas que uno vive a diario y que se convierten en eso cotidiano que teje la historia de la vida misma. Muchas veces repasamos en nuestra mente como algo lejano, casi vivido en otra vida, esa serie de recuerdos de la infancia que con el paso de los años van difuminando su color, tal vez para perderse en el recóndito y desconocido rincón de la memoria, producto de la vejez o de alguna enfermedad que nos provea el olvido, en algunos casos tan benéfico.

Fue producto de la remembranza de un par de recuerdos que conservo con cariño, que se me ocurrió la idea de plasmarlos en “papel”, confiada en que si lo hago, evocaremos juntos todo lo que significa el hermoso pasado.

Corrían los años dulces años 80`s de mi pre adolescencia, cuando por destino, en un mismo lugar confluyeron cuatro niñas con cuatro historias totalmente diferentes, sin haber compartido nada en los primeros años excepto por dos de ellas, terminamos sentadas en el mismo salón de clase de un colegio de religiosas clase media en Bogotá , en una época en donde aun se respetaban ciertas normas, se creía que la virginidad podía delatarse a través de la mirada y donde ni por sospecha pasaron por la cabeza muchas de las cosas que hemos vivido hasta el día de hoy. Yo recuerdo que el primer encuentro que tuve con Mónica, una de las integrantes de famoso cuarteto de las “estrellitas estrelladas”-y en realidad era bastante famoso en el ámbito escolar-, se produjo porque al lado de mi casa vivía una familia oriunda de Cali , en esa familia había una niña llamada Adriana, un poco más grande que yo, que por esa época supongo que tendría 12 o 13 años, que era su amiga y me la presentó porque yo iba a entrar al colegio donde Mónica y Adriana estudiaban. Aclaro que hago aquí una lectura de mis recuerdos y que tal vez me acusen ciertas imprecisiones. El asunto es que Mónica resultoó siendo una primera nueva amiga de ese ámbito que para mí era desconocido,. De Dalila, otro miembro del cuarteto, el primer recuerdo que conservo vagamente es que alguna vez salió con mi hermano mayor, quizás en plan de algo y valgan todas las incertidumbres que tengo en esta parte del relato porque la memoria juega malas pasadas, lo que sí recuerdo como si estuviera viéndola, es la imagen que siempre me evoca la adolescencia de ella, delgadísima con una falda de jean azul que le daba casi a los tobillos con abertura atrás, que para la época era un verdadero estallido de la moda, un saco largo color rojo con un rombo en el pecho, botines negros y medias veladas. Cualquiera que tenga más de treinta años se habrá sentado frente a sus fotografías a reírse un poco de sí mismo…también fue nuestro caso. Dalila y Mónica si se conocían de antes, no sé qué tan atrás en el tiempo, pero seguro jugaron juntas de pequeñas porque las casas de nuestro barrio estaban divididas por cuadras y era inevitable que no se relacionara uno con el vecino de en frente que tenía a escasos metros de la puerta de su casa.

La otra estrellita de este cielo de recuerdos era Luz Ángela que creo haber conocido antes que a las otras, era la cuota foránea de esta historia, ella había vivido en diferentes ciudades del país porque Don Honorio, su Padre, se trasladaba con frecuencia de lugar de trabajo. Por más que me esfuerzo no logro recordar como la conocí, lo que si tengo en la memoria es su cuerpo gordito que curvaba la línea de cuadritos rojos de nuestro uniforme y que siempre hacia esfuerzos para que las medias no se bajaran de la rodilla, fue suya la técnica del caucho para mantenerlas en su sitio luego de las mil lavadas cuando pierden el resorte natural, técnica que adoptamos las demás y que fuimos puliendo  hasta convertir en una obsesión, producto de ser bastante observantes de las leyes de la institución que demandaba faldas por debajo de la rodilla y medias por encima.  Luz Ángela siempre se destacó al igual que Dalila por su preeminencia por las matemáticas y las ciencias numéricas que para mí no ocupaban un nivel inferior al de una tortura…y es de reconocer aquí que envidie sus capacidades que me hubieran venido bastante bien  de no ser por la invalorable presencia de Johan – mi primer novio contra la voluntad familiar-  en mis ultimos años de colegio, a quien le debo mi aprovación de algebra, trigonometría, fisica y quimica, sin embargo, reconozco que a veces me chocaba un poco la competencia que se generaba por el diez inexorable en matemáticas o en casi todas las materias,  porque fuimos de la generación que se tomo en serio el arte de aprender.

Yo cerraba el cuarteto. Cual cuatro mosqueteros que en suma era un conjunto de habilidades sin par, yo era el vínculo con la pasión, tal vez la más libertaria de todas, la amiga de la poesía y la música…la bohemia, y doy fe que se puede ser bohemio a los 14 años cuando se tienen las circunstancias a mano. Conservo recuerdos míos, tan lúcidos y tan borrosos como de las demás, pero traigo a colación estos que me evocan felicidad y que perfilaban mi postrero espíritu aventurero…recuerdo viéndome solitaria sentada frente al salón de clase, que en esa época era el más lindo de los prefabricados del colegio y que aún se conserva, garabateando poemas  mientras las demás niñas jugaban voleibol en el improvisado campo frente a los salones, recuerdo que alguien se acercó a preguntarme qué hacía y le leí lo que llevaba escrito, debió ser bueno, o por lo menos conveniente porque como pólvora se regó la bola de que había una muchacha que escribía “poemas por encargo”. Hasta ahí fue mi soledad.  Por largo tiempo, o por lo menos hasta que me canse de trabajar en mis horas de descanso, instalé en la parte de atrás de los salones que daban a la rectoría y a uno de los muros linderos, lo que sería mi oficina poético-sentimental, un lugar donde atendía los requerimientos de mi clientela. Enfiladas y respetando el turno, como corresponde a cualquier consulta de extrema gravedad, y lo era, una a una venían las interesadas a contarme sus penas de amor, sus romances o a delatar sus amores platónicos para que yo enterada de la situación les escribiera un poema a la medida, que rescataría las mieles del afecto, salvaría de la catástrofe alguna pasión juvenil o simplemente le diera sosiego a esas almas atormentadas por los fuegos incesantes de la adolescencia, donde se podía adolecer de todo menos de un poema que haga la magia y más si es por encargo y a la medida. Si mal no recuerdo fue Luz Ángela quien me ayudó a administrar el negocio que  en esa época era sin ánimo de lucro, y se encargaba de hacerle propaganda. Siempre fue excelente negociante. Yo  tenía el don de las musas, cantaba lindo, rasguñaba algunas notas en la guitarra, producto de clases fallidas que en casa quisieron que tomara y el mirar  atentamente a los diestros amigos guitarristas de grupo juvenil a quienes le daba toda mi atención y que luego en casa repetía sus ejercicios guitarriísticos hasta arrancarle algún sonido responsable al instrumento; así que la música y la poesía siempre fueron mi compañía en las difíciles horas de la incomprensión juvenil, para fortuna mía y del respetable público del grado décimo que en  momentos cuando no había clase, sabía escuchar los últimos hits de la moda que no estaba de moda, porque en esa suerte de teatro de salón de clase, sólo  se cantaban los clásicos que aparecían de vez en cuando en la radio y lo que recopilábamos de la extensísima y envidiable discoteca de doña Marina, la mamá de Mónica que gracias a que trabajaba en “Discos Bambuco”, que ya no existe,  había acuñado una hermosa colección de baladas, boleros y sones y nos tenía al tanto de lo último del panorama musical… acetatos que tenía como un tesoro y a los que mi amiga nos dejaba aproximar con religioso cuido ya que no todo el mundo se daba el lujo de tener el armario lleno de música de toda clase y un tocadiscos de tal envergadura. En su casa conocí a Armando Manzanero, Chabuca Granda, Dyango, Gigiola Cinquetti; me enamore platónicamente de los ojos azules de Miguel Gallardo y escuche toda suerte de gente que jamás vi y que sólo hasta ahora reconozco en la televisión, más vieja que nunca pero con la voz de siempre., porque en esa época, la discoteca de Doña Marina era el único youtube que teníamos al alcance. Los otros hits sonaban de la radio yo los recopilaba en el único casette que tenía para grabar, el ejercicio era: emisora de radio, canción que empiece bonito o que tenga lindos acordes,  si me gustaba seguía grabando si no stop y rebobinando el casette para esperar la siguiente canción, así perdí muchas canciones que no grabé y que eran bellísimas…luego la transcripción al cancionero, con las consabidas imprecisiones en la letra porque definitivamente tengo que reconocer que hube de cambiar algunas palabras cuando no lograba descifrar que estaban cantando en esa frase- no me culpo, todos lo hicimos alguna vez-, luego cuaderno a  mi maleta del colegio para acompañar esas horas en las que no había clase y no se salía del salón. Cuando el cancionero de plástico rojo se acabó, Mónica me regaló, el que sería el nuevo cancionero, firmado por las más cercanas al club del recuerdo, con dedicatoria que me animaba a seguir guardando músicas en él… aun los conservo si es que mi vieja no los sacó a la basura ahora que vivo en otro país y no tengo esos tesoros al  alcance de la mano….

Hubo de todo en esas épocas, sería interminable la suma de momentos, angustiosos, divertidos, exageradamente dramáticos como el día de la escena de llanto e indignación por la irreparable pérdida del helecho bebe que se sacrifico en clase para conocer las esporas, o cuando cantamos frenéticamente frente a toda la clase la canción que nos identificaba y que tal vez hizo que se cerniera el odio de las compañeras…“porque soy bu, soy bu, la vampira alegre…”, o cuando en pleno examen, susurramos el inocente comentario que hacíamos sobre los bigotes de Bernardo David, profesor de español a quien amé con afecto e idolatría propia de quien fue para mí un modelo que siempre quise imitar como maestro y como amante de las letras – y valga la oportunidad para reconocerle al mester su invalorable herencia en mi vida-  de quien estoy casi segura hasta el día de hoy que escuchó dicho susurro – o el día en que fuimos a grabar “Sábados Gigante”, y yo canté una cancion inventada para ganarnos $15.000 pesos que aportaban a la construccion del colegio, o cuando nos reclutamos para la misión en Semana Santa, o partíamos con una regla la única milhoja que amorosamente Sor Alicia Tulcanaza, nos daba por debajo de cuerda cuando íbamos a fiar las onces, o los quesos amarillos por millares que me traía Jaime – el primer y novio consentido en casa-  su tía trabajaba en la antigua Eanster Airlines y de alli me traía bolsas llenas de quesitos triangulares que nunca me gustaron y que siempre regalé a las compañeras hasta el punto de la saciedad donde ya nadie me los recibía, aunque eran realmente muy finos,  o como aquella tarde de sol en que nos preguntamos qué sería de nuestra vida cuando fuéramos grandes y cada una pintó una proyección de su vida a los veinte años, y luego a los treinta y nos prometimos apadrinar a nuestros hijos, si es que algún día teníamos un novio, nos casábamos de blanco, yo cantaba la misa y traíamos niños al mundo.

El mundo cambio mucho desde entonces, han pasado varios presidentes, terremotos, desgracias y mundiales de fútbol, tuvimos más de un novio… Mónica estudio lo que predijo, Dalila pudo cumplir como ninguna el tener carro antes de los treinta, Claudia que anda perdida y no sabemos donde esta, o por lo menos yo, Luz Ángela es la madrina de mi hija, yo de la de ella de corazón y Dalila la de la hija de Mónica como lo planeamos… yo viaje por Latinoamérica como quería, y vivo en el lugar que siempre quise vivir. Nos casamos, fuimos a la universidad. Nos hicimos profesionales. Seguimos siendo felices… Si, algunos planes no se cumplieron: no llegamos vírgenes al matrimonio como lo habíamos jurado pero no fui yo la primera que refundió la virginidad como se tenía pronosticado dada mi actitud libertaria y de frente izquierda que me caracterizó siempre y aún no compramos casa… de otros planes todavía nos queda tiempo.

El 2 de diciembre pasado se cumplieron  veinte años desde que dejamos el colegio. Mónica es psicóloga, tiene una linda familia, perdió a su viejo hace poco y pasa una prueba de salud muy fuerte que lleva con una entereza y una fortaleza increíble. Dalila está en el área de la salud, tiene un novio desde hace tiempo y por fin se decidió a ser mamá. Luz Ángela no fue profesora de matemáticas pero sí de sociales, se caso hace casi 11 años y tiene una hija y yo seguí atendiendo mi consultorio literario desde la escritura y la literatura, vivo en Argentina y tengo una vida hermosa, una hija más hermosa aún y le apuesto al amor, esta vez convencida.

Esta es una parte de mi infancia, el recuerdo feliz de un lazo indestructible que comparto con aquellas mujeres que supieron cumplir la promesa de quedarse para siempre. Las estrellitas estrelladas fue sin duda el nombre más ridículo que pudimos darle a ese amor entrañable,  Fideito, Popeye, Luchis y Mariapalitos no serían los alias mas alucinantes, pero no hay duda que en algo le atinamos, y desde ahí todo tiene sentido. Seguimos abrazándonos desde la hermandad y como las grandes constelaciones del firmamento que han permanecido por años eternos, sus estrellas están destinadas a morir de  viejas una al lado de la otra.

Con entrañable afecto para Mónica Adriana, Luz Ángela y Luz Dalila y Claudia mis hermanas de vida y a Gabriela, Mariana, Gaiana Sophia,  nuestras hijas…y a los por venir.


Maritza R

Me decía un amigo, televidente común:…no suelo filosofar mi risa…cuando empecé a hacerlo noté que algo no andaba bien.

Considerar incluir a un personaje, cualquiera que sea su condición y su rol en la sociedad y plantearlo como un arquetipo que represente y sobre todo que cumpla la función de hacer converger colectivamente la representatividad de un pueblo o de una comunidad, tiene en sí dos condiciones: la primera que la colectividad libremente sienta un alto grado de afinidad y la segunda, que el personaje héroe en cuestión, represente una serie de valores y características dignas de ser seguidas e imitadas por la comunidad que lo distingue. Es entonces muy peligroso para la construcción de identidad y el concepto de colectivo social el que esos arquetipos estén manejados intencionadamente por un sector que pretenda direccionar el pensamiento de la masa a costa de un interés singular y que sólo procure el provecho de unos pocos.

Todo pueblo, establece modelos de representatividad que son necesarios para la consolidación de su concepto identitario;  el culto al héroe no es un evento exclusivo de la literatura fantástica, hace parte de una de las expresiones más imperiosas del andamiaje social. Desde siempre, los héroes han magnificado la singularidad de la comunidad y sus hazañas, sus acciones y la persistente muestra de coraje representada en la lucha por superar las dificultades y salir avante por encima de sus enemigos y detractores, le han privilegiado con la honra y el culto de sus congéneres siendo pilar fundamental para la comunidad, tanto así que el mundo griego los encumbró hasta la figura de “semidioses”.

El “areté” o sentido de excelencia característico del héroe está incorporado a su ser y a la extraordinariedad de sus acciones, que lo llevan a constituirse en un modelo de valores dignos de seguir, convirtiendo su existencia en un espacio épico y su grandiosa manera de vivir en un desafío posible para el hombre común, donde el héroe tiene la responsabilidad de ser modelo  de quien, los menos favorecidos, tomarán arrestos para seguir con su guía el ondulado camino de la existencia. Su intrincado código de valores es la suma de aquellas virtudes que ha cultivado y que tienen que ver con la solidaridad, el alto grado de honor y responsabilidad social, el amor, la sensibilidad y demás dones que enriquecen su espíritu. Al igual que móviles éticos firmes que le impliquen la búsqueda de la justicia y cuyas estructuras no le permitan la transgresión a menos que sean por consecuencia de su desmedido amor por las causas nobles y la ruptura de leyes establecidas que pasen el límite de lo prohibido pero sólo para alcanzar sueños imposibles en defensa de los desvalidos, el fin de la injusticia y opresión o la búsqueda de un mundo mejor.

El héroe además de hacer el bien, busca llegar a la inmortalidad;  la fama y el reconocimiento no son conscientes, pero es parte de su deseo por no ser olvidado y por escribir con sus hazañas una imborrable página en la historia;  sin embargo  estas  búsquedas están superadas por la pureza de su corazón y la magnificencia de su espíritu que dignifican aun más su código de honor.

Sin embargo, el paradigma del héroe ha evolucionado con el paso del tiempo y muchos de esos valores analizados anteriormente nos alejan bastante del nuevo héroe…desde Cervantes, quien se burló del paladín homérico y creó un personaje  anacrónico que instauró la figura del antihéroe, venimos observando un desfile copioso de  paladines que aparecen ya no entre las sombras de las narraciones de antaño, ni en la palpitante imagen de una tira cómica semanal, sino en el aparataje seudo cultural que ofrece la pantalla chica. Sólo ha cambiado un poco el formato de presentación, la manera de decirlo y obviamente el narrador pero el objetivo pareciera ser el mismo sólo que con peligrosos tintes intencionados y la sensación de no estar interesado más que por una fragmento anodino de su labor: la fama…sin embargo pareciera que el héroe sigue buscando entretener, crear un modelo a seguir e insuflar esperanza sobre todo lo que nos es incontrolable.

Hemos pasado por figuras colosales como “Rambo” que en 1982 representó un paradigma de héroe ciego de venganza, glacial y para quien los valores estaban representados por las armas, la guerra y el hogar era todo sitio donde lo necesitaran; o Schwarzenegger en “Terminator” quien en el año 84, nos presentó un héroe robotizado, habitante de un lugar apocalíptico donde la violencia era su máximo ingenio, héroe estoico que se alejo bastante del modelo del que hablara la épica.

Todo esto sumado a la inminente presencia de los medios de comunicación, en especial de la televisión que direccionan el pensamiento y que han convertido un medio con infinitas posibilidades, en un instrumento para atolondrar y limitar las mentes de los que dejaron de ser el eje fundamental del periodismo o de la comunicación, para convertirse en los menguados asistentes de un circo mediático que utiliza al televidente como un consumidor vicioso de una droga imposible de rechazar.

Si bien lo dijera Anabela Ascar refiriéndose al “Martín Fierro”, no a la obra cumbre de la literatura argentina obviamente, sino al premio otorgado por la crítica y que la circunscribe como la presentadora número uno de la televisión Argentina: “Lo Bizarro es necesario, es fundamental en la sociedad” y en eso estoy de acuerdo, en tanto que una manera de salvarse de la tensión del diario vivir es reírse y si es de uno mismo mejor, y dado que la vida  tiene una dosis de sublime, tan alta como la tiene de majadería, puedo entender y es lógica la aparición de un personaje con tan increíble desbarro como Ricardo Fort y peor aún, tiene sentido que personas como Marcelo Tinelli a la cabeza y luego los encargados de la titulación de toda suerte de programas de chismerío, usen para él y sin miramiento expresiones como: “El hombre del año”, “la representación de un estilo de vida que muchos tipos quisiéramos tener”, “el nuevo ídolo argentino”; lo que sí es totalmente inadmisible y excesivamente preocupante es el descenso vertiginoso que sufre la escala de valores en desmedro de la inteligencia y la condición del televidente, que para mi sigue teniendo un papel capital como sujeto interactuarte en la acción comunicativa, y que los medios han convertido en el idiota útil de una estructura de intereses particulares que además se los enrostra vulgar y desvergonzadamente día a día a través de la pantalla; y más aun, es inconcebible la manera como se idolatran los excesos de  este triste multimillonario que es, según el criterio del “Gurú del espectáculo”  el nuevo paladín artístico y a quien él dice amar, siendo desalentador observar el séquito periodístico que se babea frente a las riquezas, las alhajas y los millones del nuevo Rockefeller del cacao que con su puesta en escena no tiene diferencia que lo separe de los mejores momentos del viejo programa “Titanes en el Ring”, emisión televisiva en el que molían a golpes al oponente, a la vista del enardecido público infantil, juvenil y adulto cual flor de espectáculo macilento en virtud de ser un espacio para toda la familia. ¿Es Ricardo Fort el nuevo Caballero Rojo, el nuevo Karadagián, el nuevo Tuffic Memet de un circo televisivo que con más glamour pero menos decoro, hace las delicias del público ávido de chusmerío? ¿éste es el nuevo héroe?, ¿éste es su mundo? Vertiginosa zambra donde se juran odios y cartas documentos en un desfile de lágrimas, mentiras y vergüenzas que llevan al hombro programa tras programa terminando en una aburrida ronda chimentera después de saciar su morbo con lloriqueo de utilería, insultos y jaleos de ralea elegante.

Si bien es claro que este es uno más de los personajes que pasarán sin pena ni gloria por la historia de la televisión y vendrá el olvido y la desatención en un par de días, lo que preocupa es el enorme poder nada despreciable que tienen los medios de comunicación en la sociedad y en especial en esta, donde la libertad de expresión tiene tan amplio resorte y tan poco tamiz y donde el paradigma está representado por estos personajes almodovarezcos que nos ofrece el mercado televisivo;  o por la sísmica influencia de la noticia repetida miles de veces o amañada o engañosa o montada o preparada o inventada o aumentada por la guerra caníbal del raiting en que se traban los diferentes canales; o por la sospechosa duda con la que se viste últimamente  la verdad.

No sé si lo que más me apena es todo esto, o la similitud entre “Las Dagors” y “Las Electoestrellas”, valga decir que con la única diferencia que las voluminosas cantantes si se saben las letras y las coreografías; entre Ricardo Fort y Mercenario Joe o Mr Moto, o entre Tinelli y un vendedor de cachivaches o lo que realmente me asusta es que el hombre del común se haya atiborrado tanto de espectáculo que no logre distinguir la verdad de la mentira, el golpe de la acrobacia circense, la noticia del artificio, el presentador del mayorista o un  ministro de educación de un bellaco y haya permitido que se vulgarice tanto la verdad o la virtud brillante de arte, que ya no logre reflexionar, sentado frente a la pantalla de su televisor, si no es mejor apagarlo y decidirse a releer algunas páginas de “El hombre mediocre” de José Ingenieros mientras aparece El  Verdadero Héroe que venga a liberarnos a todos de esta esquizofrenia televisiva.-


Por: Maritza R———————-

Carta de una Colombiana a la Señora Georgina Barbarrosa

http://www.clarin.com/diario/2009/11/09/um/m-02037041.htm

barbaPara no arriesgarme a ser caer en el absurdo como la señora Georgina, me tomo el trabajo de convertir mi rabia, en este escrito porque me parece que definitivamente la señora en cuestión necesita que alguien le ubique en el mapa donde esta parada.

Lamento informarle señora Georgina que usted no está en Colombia, usted está en la Argentina, si estuviera en Colombia sería una adorable mujer, acunada por la ternura de una madre caribeña que aprendió con el ejemplo a dar amor, tener esperanza y sobre todo a jamás “abrir la boca sin antes pedirle permiso a la cabeza”. Si estuviera en Colombia su percepción de la realidad estaría fortalecida por la templanza de una mujer muy luchadora como todas las colombianas, si no me cree, dese una vuelta por la historia de mi país, ese que usted nombra con tanta lisura del que cree conocer tanto y del que no sabe nada más allá de lo que “se dice de oídas” que para el caso, es nada confiable si viene exclusivamente de los medios en aquí no son un medio sino un fin.

Siento desilusionarla, ESTO NO SE ESTÁ CONVIRTIENDO EN OTRA COLOMBIA, no tiene la suerte de la alegría y la esperanza como cura para el dolor y el desarraigo, no tiene la fortuna de  la exuberancia e inteligencia de su gente,  no tiene la su favor el patrimonio de lo hermoso ni la frescura de un clima que da frutos que tal vez usted jamás  pruebe y que ni siquiera le han pasado por la cabeza que existen; no tiene el exotismo de sus mujeres, la pasión y la intelectualidad de sus académicos, el espíritu emprendedor de su gente ni la enamoradora manera de ser del colombiano, que es reconocido ante el mundo por ser respetuoso, bueno y sencillo, pese a que también sea conocido por sus amargos momentos en la historia.

Mi  Ignara señora, usted no está en Colombia está en Argentina, país del que me siento muy orgullosa porque es la patria de grandes hombres y del hombre que amo; esa Argentina que usted ve por televisión, ese país que tiene un montón de dificultades pero que no superan jamás las posibilidades frente al mundo, posibilidades que personas como usted con sus comentarios ocultan. La involución de la que usted habla no está en los hombres, está en las mentes de quienes creen que hay gente de segunda categoría y que salir en la televisión es una condición suficiente para creerse mejor que otros. Que distancia existe entre su comentario y el de la jueza Parrilli? Ninguno, los dos están cargados de xenofobia, intolerancia y exclusión.

La inseguridad y la droga son flagelos que  torturan a toda Latinoamérica, pero lo son aún más las que ideas segregan, condenan y pervierten el buen nombre de una mayoría que viene a este país a estudiar, trabajar y seguir luchando, dando ejemplo de tesón, perseverancia y amor sin límites;  de personas que nada tiene que ver con sus asuntos personales y que son encasilladas por un estigma pre juzgador, des informador y concluyente que dicho por una persona pública y en un medio como los de aquí , desvirtúan aún más la idea desconocida que se tiene de mi país y de su gente.

Señora Georgina, usted tuvo una excelente oportunidad frente a sus asaltantes, la ventaja  que le dio la mínima charla que sostuvo con ellos y el ser reconocida y admirada, pero la dejo esfumar como hace la gran mayoría, la lanzó lejos como pretendió lanzarles a los muchachos hambrientos el trozo de carne de su plato.

Usted definitivamente no va a cambiar el pensamiento de nadie, tal vez una colombiana si lo haga. Le comparto lo siguiente, le puede ayudar informarse y para que no olvide que se debe  pensar para hablar y no hablar para pensar.

Buenas Tardes.

Lic. Maritza Rodríguez

Colombiana